lunes, 20 de abril de 2015

TALLER CAMBIANDO GRITOS POR BESOS Y ABRAZOS. EJERCICIO 2

en casa ya no se gritaComo sabéis, la semana pasada me presté de conejillo de indias para el taller gratuito que está Nuria.
haciendo
Os expliqué mi experiencia con el primer ejercicio, "Abrázame". Si no lo has leído, te invito a que lo hagas aquí.
El ejercicio de esta semana era, para nosotros, un poco más complicado, pero me encantaba también, ya que va muy en sintonía con el reto que nos marcamos de dejar de gritar.

No os voy a engañar, esta semana no ha sido fácil, no ha ido bien, en mi casa no ha reinado la paz.

Son cosas que pasan. A veces las cosas no van como uno quiere por diferentes factores (la vuelta al cole tras las vacaciones, yo he trabajado de tarde otra vez y he estado menos con ellas,…)
EXCUSAS, que hacen que las cosas no funcionen.


He intentado llevar al máximo el ejercicio de esta semana, pero no ha salido del todo bien.

Me he planteado no publicar mi experiencia de esta semana, pero he pensado que sería bueno hacerlo, ya que a veces está bien encontrarte con madres que tropiezan para no sentirte tan sola en esos momentos en que las cosas no te van tan bien.

¿Sabes la frase de “mal de muchos…”?

El ejercicio de esta semana consistía en no gritar básicamente, en hablar más bajito.

Como ya os he dicho, aunque en mi casa el nivel de gritos se ha reducido, no ha acabado del todo, y esta semana no ha sido de las mejores.

en casa ya no se gritaEl caso es que mi blog empezó precisamente con este propósitos, dejar de gritar, y empecé uniéndome al desafío del rinocerontenaranja.

La base para dejar de gritar es PROPONÉRTELO.

Tienes que ser consciente de lo que gritas, si gritas con razón o si gritas en momentos determinados. 

Para ello, cuando iniciamos el reto, os propuse una tabla para analizar nuestros gritos y así poder atacarlos desde el origen. A veces es mejor modificar lo que hace que gritemos, que dejar de gritar sin más. Aquí podéis encontrar la tabla.

Pero Nuria nos da unas pautas para conseguirlo una vez queremos hacerlo en su segunda parte del taller (aquí)

Lo primero es dejar de repetir las cosas mil veces. 
Cuando dices una cosa a tus peques y no te hacen caso, conforme vas repitiéndolo, vas subiendo el tono, hasta que sale el grito.
Por eso, habla con tus hijos y diles que les vas a decir las cosas solo una vez, consensúa con ellos unas consecuencias si no hacen lo que les pides o tienen que hacer.

Según la edad de tus peques puedes valerte de juegos o historias para que te ayuden a hacerles llegar el mensaje. Nosotras recibimos una carta muy especial (de un gigante amigo) que nos ayudó mucho en su momento y creo que podríamos volver a recibir, la verdad.

Sobre todo, asegúrate que te han oído.
A veces pensamos que no nos hacen caso porque no quieren y es porque no nos oyen.
  • Haz que te miren a los ojos y te presten atención.
  • Háblales directamente a ellos, deja lo que estés haciendo y dales toda tu atención para que te correspondan.

Lo siguiente que nos propone Nuria es bajar el tono de voz habitual que tienes. Así el grito tardará más en llegar.

Y yo te propongo otra cosa, cuanto más enfadada estés, más bajito tienes que hablar.

Sé que no es fácil, por eso te propuse hace un tiempo unas alternativasa los gritos que a mí me funcionan (cuando los días van más o menos bien, cuando se tuercen, poco puedo hacer la verdad).

Seguro que nuestra amiga Ana Mamá de Verdad, le ha ido mejor que a nosotras esta semana, puedes ver su experiencia con el segundo ejercicio del taller aquí.

No dudéis en contarnos cómo os va y si necesitas ayuda, aquí estamos. 
Como veis, no somos perfectas, tropezamos una y otra vez, pero siempre lo vamos haciendo un poquito mejor.

Para seguir el taller en detalle, podéis uniros a nuestro grupo de Facebook donde además nos ayudamos entre todas las mamis para mejorar en todo lo posible.

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