lunes, 26 de enero de 2015

EL CONSULTORIO DE MAMÁ: RESPUESTAS 1


Hola a todos.
estoy encantada de escribir esta entrada, que forma parte de nueva sección del blog El Consultorio de Mamá.
Hoy Nuria responde a 3 mamás angustiadas por diversos motivos. Como sabéis, Nuria es asesora experta en Disciplina Positiva y en ella se basa para resolver las dudas de estas mamás. Espero que os guste y os sirvan sus consejos y, si queréis hacer alguna consulta, estaremos encantadas de ayudarte.

Os dejo con las preguntas y las respuestas:


Buenas tardes, me llamo Sacramento y tengo una niña de 5 años muy lista. A veces hace cosas que no están bien, y por más que se lo digo de buenas, no hace caso… hasta que exploto y acabo gritando. Después me doy cuenta y me arrepiento y además me da penita… pero me saca de mis casillas y quiero evitarlo porque además estamos buscando el hermanito/a y quiero saber decir las cosas sin gritar pues no me gusta.
El otro día cogió la crema y como no podía echarse por el dosificador, la abrió y echó medio bote en las manos y cuando la vi… no pude evitar gritar. Después me sentí mal…
Esas situaciones son las que quiero evitar.
También me enfadé mucho porque no quiso hacer los deberes por la mañana y lo mismo de siempre, se lo dije de buenas muchas veces hasta que volvió a pasar.
¿Qué puedo hacer?
Gracias.

Hola Sacramento,
Por lo que explicas conocer la disciplina positiva te vendrá fenomenal. Esas situaciones que describes en las que intentas “convencerla” por las buenas para que se haga las cosas, obedezca, etc. y cuando ya no puedes más acabas explotando, para después arrepentirte, es el baile entre la firmeza y la amabilidad. La disciplina positiva apuesta por ser firmes y amables al mismo tiempo.
Desde la disciplina positiva, puedes practicar varias herramientas para ganarte su colaboración (que no ganarla a ella) como por ejemplo: Ofrecerle alternativas, pedirle en lugar de mandarle, pedirle ayuda y agradecer su ayuda, enseñarle a hacer las cosas despacito…pero lo más importante es que seas firme desde el principio en lo que no pueda ser (ver la tele 5 minutos más, acostarse más tarde, no sé, según lo que en casa consideréis importante).
El caso de la crema entiendo que fue un accidente porque quería echarse sola la crema, y eso está muy bien. En esos momentos de error, ¿Qué tal si le pedís que te ayude a encontrar una solución? O si le preguntas “¿Qué necesitamos para limpiar esto?”.
No sé qué otras conductas serán las que te refieres, pero comentarte que algunas  conductas  son propias de la edad que se deben a sus propias necesidades pero a veces nos irritan mucho (saltar en el sofá, ponerse del revés con los pies en la pared….) y son indicadores de que el niño tiene necesidad de movimiento. Bailar, saltar, cantar o hacer algo que implique energía puede ser una alternativa a ofrecer a los niños en momentos así.  Programar más ratos de parque o deporte a la semana puede irles muy bien.
Por otra parte,  por cómo te sientes ante estas conductas (muy enfadada), puede  que tu hija haya caído en alguna de las metas equivocadas e intenta conseguir sentirse importante a través de estas conductas. Prestarle atención concentrada en algunos momentos al día, cuando quiere contarte algo, jugar con ella y programar citas especiales hará que se sienta muy importante para ti y las conductas inadecuadas que se deban a esto desaparecerán.
Un abrazo!
Nuria.


Hola, soy Victoria mamá de un hermoso varón de 1 año y 9 meses, Agustín.
Tuve una infancia difícil, con un padre golpeador y una madre que exigía perfección en todo.
Cuando formé mi propia familia, juré demostrarles mi amor hacia ellos ya que es muy doloroso que tus padres no puedan demostrar afecto y crecer de la manera que me tocó.
Pero la vida me puso una prueba muy difícil, mi bebé estuvo internado con apenas 15 días de nacido por meningitis y es discapacitado.
Realmente me es muy difícil lograr el equilibrio entre la firmeza y el amor.
Confieso que leí rápidamente el inicio de la página y decidí escribirles y comentarles mi caso.
Muchas gracias.
Saludos

Hola Victoria,
Qué puedo decirte más que imagino que es una situación muy dura la que viviste y un reto muy grande el que te ha tocado en la vida de adulta.
El agotamiento físico y psicológico hace muy difícil que logremos mantenernos firmes y amables al mismo tiempo.  Una de las claves para lograr ese equilibrio es el auto-cuidado: respetarnos a nosotras mismas y a nuestras necesidades, permitirnos espacio para nuestras actividades y nuestra diversión, liberar y expresar emociones para que no se acumulen.  En tu caso creo que este punto tiene muchísima más importancia aún.
Mi consejo es que te cuides mucho y te dediques a ti, a “ponerte fuerte” psicológicamente. Tú eres el pilar de tu hijo y si tú no estás bien no podrás educarle  con firmeza y amor al mismo tiempo ni cubrir todas las necesidades especiales que tiene, porque serás una olla exprés a punto de explotar ante cualquier “comportamiento erróneo” de tu hijo.
Busca ayuda para compartir la crianza y el cuidado de tu hijo. Con su papá llegar a acuerdos para realizar las rutinas, para que ambos podáis disfrutar de ratos libres. Pide ayuda también a los familiares que estén disponibles para que de vez en cuando puedan ayudaros en algunas tareas o simplemente para disfrutar de un rato tranquilos los dos.
No sé qué tipo de discapacidad ni grado tiene tu hijo, pero piensa en todo lo bueno que tiene tal y como es, acepta y  aprecia cada una de sus características, y quiérelo tal cual es. ¿Por qué la vida te puso este reto? ¿Por qué te ha tocado? Seguramente para aprender muchas cosas, crecer como persona y porque no existe nadie mejor en el mundo que tú para darle amor a tu niño.
Otra sugerencia es que pienses en que gastas el dinero y que inviertas en ti, en tu bienestar. Por ejemplo, si necesitas tomar sesiones de una psicóloga o de coaching hazlo, no pienses en que no puedes gastar ese dinero en ti. Piensa que gastándolo para tu estar bien lo gastas directamente en él. Si económicamente vais mal de recursos busca en los bancos de tiempo, hay muchos profesionales que ofrecen sus servicios de manera gratuita. Tú a cambio inviertes tu tiempo en otra actividad para ayudar a otra persona (no directamente a la que lo ha invertido contigo).
En cuanto a la disciplina positiva es imposible explicarte aquí todas las herramientas que existen y te aconsejo que te sigas formando poco a poco en esta manera de educar (informándote, leyendo libros, participando en talleres, etc.). No solo aprendemos herramientas al conocer la disciplina positiva sino que también logramos aceptar a nuestro niña tal y como es, a saber que muchas de sus conductas son propias de su edad o simplemente a darnos cuenta de que lo único que nos está pidiendo con su mala conducta es atención.
Un abrazo y mucha fuerza,
Nuria.


Hola, tengo una niña de 3 años (casi 4) que está en plena etapa de la negación por sistema y las rabietas. Y no sé cómo gestionarlas en el momento.
Me da la sensación que siempre acaba ganando.
El otro día íbamos a hacer una actividad con su hermana. Les dije que se lavaran la cara y las manos mientras yo preparaba.
La mayor lo hizo en seguida y la pequeña estuvo dando vueltas sin hacerlo. Le dije en varias ocasiones que hasta que no se lavara, no haría nada con nosotras, que aprovechara que estaba su hermana por si necesitaba ayuda, pero siguió sin hacerlo.
Al final nos sentamos nosotras y se puso a lloriquear diciendo que quería participar, le dije varias veces que se lavara y se unía a nosotras y empezó que y que no… Al final su padre, que estaba por ahí, la llevó a lavarse y entonces se sentó a jugar con nosotras.
No gritamos ni fue una discusión fuerte, es sólo que sentí que ganaba porque consiguió que la acompañáramos a lavarse. Sé que no es una lucha, pero si se le da una orden y al final hacemos lo que ella quiere, ¿qué está aprendiendo?
Muchas gracias.

Hola,
Por lo que nos has contado (y por la etapa en la que está tu hija), ha caído en la meta equivocada del poder mal aconsejado y ambas habéis iniciado una lucha de poder.  Tu niña (y todos los niños) cuando está en esta meta y se opone a realizar las rutinas o lo que les hemos pedido, tiene la creencia errónea  siguiente: “Yo cuento solo cuando soy el jefe o tengo el control, o puedo conseguir que nadie me mande. Sólo pertenezco (soy importante)  cuando tengo el mando”. Realmente es el único modo que conoce para sentirse importante en algunos momentos. Pero hay algo más, el mensaje “táctico” que te está mandado es el siguiente: “Déjame ayudar, dame opciones”.
¿Qué tal si la dejas ayudar y le propones opciones? Por ejemplo, preguntarle si quiere ayudarte a preparar las cosas de la actividad, o darle opciones de si quiere lavarse las manos en el cuarto de baño o en la cocina (si es una opción aceptable para ti, por supuesto), o si quiere lavarse las manos cantando una canción o sin decir nada, sola o con la ayuda de su hermana, etc.

Y durante el día a día también puedes buscar implicarla más en tareas colaborativas. Seguramente ella  esté buscando su papel en casa y quiera sentirse útil. Cambiar el enfoque y pensar en que no se trata de que gane ella o ganéis vosotros, sino de llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes puede ayudarte. Porque en toda lucha de poder, si uno gana, el otro queda en la posición del perdedor, y eso no le gusta a nadie. Y sobre todo, cuando sientas que tu niña entra en lucha de poder piensa que en realidad lo que te está diciendo es: “déjame ayudar, dame opciones”.

Un abrazo!
Nuria.

Hasta aquí las primeras consultas que ha respondido Nuria. 

Qué os han parecido? Os han ayudado? Tenéis alguna otra duda sobre alguna situación que os cueste resolver con vuestros peques?
Podéis escribirnos a consultoriomamy@gmail.com y estaremos encantadas de contestar vuestras consultas y resolver vuestras dudas.

Os recuerdo que si queréis conocer más sobre Disciplina Positiva, podéis leer el blog de Nuria. Ana Mamadeverdad está escribiendo un diario sobre cómo le va aplicando la Disciplina Positiva y yo también voy contando mi experiencia propia con mis hijas.


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